Museos, museos everywhere.

¿Ustedes sabían que la Ciudad de México cuenta con 151 museos oficiales registrados por el Conaculta? Hoy les traigo 143 de ellos, básicamente porque no apunté unos en la lista debido a que se encuentran adentro de otros museos (como el Palacio Nacional o el Palacio de Bellas Artes). Les dejo la lista con sus respectivos links, para que no digan que nunca hay nada que hacer en la ciudad.

  1. Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada.
  2. Capilla Alfonsina
  3. Centro Cultural de España
  4. Centro Cultural Estación Indianilla
  5. Centro Cultural Isidro Fabela
  6. Centro Social y Cultural Hidalguense
  7. Casa Lamm
  8. Museo Blaisten
  9. Fonoteca Nacional
  10. Museo Casa de La Bola
  11. Museo del Caracol
  12. Museo León Trotsky
  13. Laboratorio Arte Alameda
  14. Museo Casa de Carranza
  15. Museo de Arte Carrillo Gil
  16. Museo de Arte Moderno
  17. Museo de Historia Natural
  18. Museo de la Basílica de Guadalupe
  19. Museo de la Mujer
  20. Museo de la Policía Federal
  21. Museo Nacional de Antropología e Historia
  22. Museo de la SHCP (Antiguo Palacio del Arzobispado)
  23. Museo de las Constituciones
  24. Museo del Chocolate
  25. Museo del Ejército y de la Fuerza Aérea
  26. Museo del Estanquillo
  27. Museo del Objeto del Objeto
  28. Museo del Palacio de Bellas Artes
  29. Museo del Telégrafo
  30. Museo del Tequila y el Mezcal
  31. Museo Anahuacalli
  32. Museo Dolores Olmedo
  33. Museo Franz Mayer
  34. Museo Frida Kahlo
  35. Museo Interactivo de Economía
  36. Museo Mural Diego Rivera
  37. Museo Nacional de Arte
  38. Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec
  39. Museo Nacional de las culturas
  40. Museo Nacional de las Intervenciones
  41. Museo Nacional de San Carlos
  42. Museo Soumaya
  43. Museo Tamayo
  44. Museo Tecnológico Comisión Federal de Electricidad
  45. Museo Universitario Arte Contemporáneo
  46. Museo Universitario de Ciencias y Arte
  47. Palacio Nacional
  48. Papalote Museo del Niño
  49. Polyforum Siqueiros
  50. Universum
  51. Museo de El Carmen
  52. Antiguo Colegio de San Ildefonso
  53. Palacio Postal
  54. Museo de Cera
  55. Museo Mexicano de Diseño
  56. Antiguo Palacio de la Inquisición
  57. Museo de Arte Popular
  58. Museo de las Culturas Populares
  59. Museo del Juguete
  60. Museo del Templo Mayor
  61. Museo Memoria y Tolerancia
  62. Museo Universitario del Chopo
  63. Palacio de Lecumberri
  64. Museo de la Caricatura
  65. Museo de la Acuarela
  66. Museo de la Cartografía
  67. Museo de Geología
  68. Museo de la Ciudad de México
  69. Museo de la Luz
  70. Museo Cuartel Zapatista
  71. Museo Casa Talavera
  72. Museo Nacional de la Revolución
  73. Mapoteca Manuel Orozco y Berra
  74. Museo de Historia de Tlalpan
  75. Museo José Luis Cuevas
  76. Antiguo Palacio de Iturbide
  77. Museo arqueológico de Azcapotzalco Príncipe Tlaltecatzin
  78. Museo del Ex Convento del Desierto de los Leones
  79. Museo Comunitario San Miguel Teotongo
  80. Museo Fuego Nuevo
  81. Museo Cabeza de Juárez
  82. Museo de la Charrería
  83. Museo Numismático Nacional
  84. Museo de sitio de Cuicuilco
  85. Museo Histórico Naval de la Ciudad de México
  86. Ex Convento de San Juan Evangelista
  87. Museo Nacional de Arquitectura
  88. Museo de la Fotografía
  89. Museo de los Ferrocarrileros
  90. Museo Panteón San Fernando
  91. Museo Regional Comunitario Cuitláhuac
  92. Casa Museo Benita Galeana
  93. Fundación María y Héctor García
  94. Museo del Escritor
  95. Casa Luis Barragán
  96. Museo de la Biblia
  97. Museo del Agua
  98. Museo del Calzado
  99. Museo del Retrato Hablado
  100. Museo Regional Altepepialcalli
  101. Museo de Arte Tridimensional
  102. Museo de Arte Regional
  103. Museo Parque Arqueológico Luis G. Urbina
  104. Museo Comunitario de San Andrés Mixquic
  105. Museo Experimental El Eco
  106. Museo Vivo Lago de los Reyes Aztecas
  107. Museo Arqueológico de San Juan Ixtayopan
  108. Museo Colección Veerkamp
  109. Museo Arqueológico de Xochimilco
  110. Museo Legislativo Los Sentimientos de la Nación
  111. Museo de Caballería
  112. Museo de la cueva del Señor del Calvario
  113. Planetario
  114. Pinacoteca
  115. Museo y Biblioteca Postal de Filatelia
  116. MUCA Roma
  117. Museo Telefónico Victoria
  118. Museo Recinto Homenaje a Cuauhtémoc
  119. Museo Instituto Cultural México Israel
  120. Museo Histórico judío y del holocausto
  121. Museo de Sitio y de la Música Mexicana
  122. Museo de la Indumentaria Mexicana
  123. Museo Casa Ruth Lechuga
  124. Museo del Automóvil
  125. Museo Tezozómoc
  126. Herbario Medicinal del IMSS
  127. Museo de Anatomía Patológica Animal
  128. Museo de Anatomía
  129. Museo de Paleontología
  130. Museo de Odontología
  131. Museo Félix de Jesús
  132. Museo Necroteca (ubicado en la Fac. de Medicina, UNAM)
  133. Museo Escultórico Geles Cabrera
  134. Museo Hidráulico del Sistema de Drenaje Profundo
  135. Museo del Molino de Papel
  136. Museo de Sitio Recinto Parlamentario
  137. Museo Nacional de Artes e Industrias Populares
  138. Museo Ramón López Velarde
  139. Museo de sitio de la Secretaría de Educación
  140. Museo de sitio de la Universidad del Claustro de Sor Juana
  141. Museo Olímpico
  142. Museo Interactivo del Medio Ambiente
  143. Museo del Narcotráfico

El día que Nina conoció a Escher

Estudio Actuación, y tengo una materia re bonita que se llama Procesos de la Comunicación Escénica, en la que básicamente, hacemos lo mismo que haríamos en Historia del Arte. Lo cual, desde mi punto de vista, es una chingonería.

Para calificar el primer parcial (sistema raro del demonio), en esta materia nos hicieron analizar una obra de Picasso, Dalí o Escher hablando de todos los elementos que deberíamos haber aprendido en clase.

No es que sea hater de Picasso ni nada, pero siento que su arte está demasiado visto (¡unfollows a mí!). Con Dalí ni me metí, todas sus obras tienen tantos simbolismos que estoy segura que hubiera terminado loca y bien malita de mi existencialismo.

Empecé a ver la obra de Escher. Ese artista holandés (errante [ Ja]) cuya obra siempre fue basada en mundos imaginarios y cosas matemáticamente imposibles. Prismas colocados de tal forma que proyectaban una  sombra irreal, cientos de escaleras encontradas, grabados de doble sentido, autorretratos creepys. Todos a la vez tan interesantes y tan “no sé cómo haré para plantear los elementos de la tarea”, hasta que me encontré con sus “Tres mundos”, la pintura más sencilla a blanco y negro.

La observé.  Un lago con un pez, hojas de distintos tipos flotando y el reflejo de tres árboles deshojados al fondo.

  ¿Qué es esto, Escher? ¿qué es tan importante para ti que cambias tus autorretratos extraños y tus fundamentos racionales por hacer un paisaje cualquiera?

Empecé a investigar.

El día que llevé la pintura a la clase para que el maestro la aprobara y diera una idea de cómo podíamos empezar, surgió el planteamiento religioso: los árboles simbolizan cruces, las hojas podrían ser la humanidad y el pez sería Cristo. O bien, los árboles como infierno, combinando en una sola pintura nuestros “tres mundos” conocidos: el infierno, la tierra y el cielo.

Escher pintó esto de tal modo que si era vista al revés, tenía todavía más sentido darle un significado religioso. Los árboles deshojados son el infierno, la ausencia de felicidad y de humanidad, ¡INFIERNO Y CONDENACIÓN! si no hacíamos algo para que el viento y la corriente no nos arrastraran según su voluntad, en lugar de luchar contra ellos y poder alcanzar a ese Cristo que huele a pez… ¡DIGO! Ese Cristo-pez.

Pero no. La cosa no es así, Escher nunca fue un hombre religioso, él tenía principios matemáticos que lo hacían un ser completamente racional.

Busqué elemento por elemento. El primero, naturalmente, fue el pez.

El pez es actualmente conocido por ser el símbolo que representa a Cristo,  sin embargo, antes de esto era el signo pagano del sexo y la fertilidad.

Pez, en griego Ichthys, era el hijo de la diosa del mar Atargatis; pasando por la simbolización de Afrodita (también conocida como la diosa del mar en algún momento) que era adorada por sus seguidores en viernes, lo cual hacía que en sus ritos se hicieran orgías y se comiera pez. En la mitología egipcia, existe una leyenda donde un pez se comió el pene de Osiris, provocando que el pez, fuera pensado como la vulva de Isis.

No sabemos si Escher conocía todos estos antecedentes, y siendo que ni los árboles ni las hojas eran un elemento representativo en las historias que acabo de nombrar, argumenté que en una obra de arte —u objeto estético— se tiene que cumplir la condición de que los signos sean interdependientes, es decir, que uno exista para explicar al otro. Dado que esta regla no se daba y que en las obras de artes no existen excepciones, pasé a formular mi siguiente teoría. (Estúpido pez lleno de simbolismos).

Seguí con los árboles y las hojas.

El árbol por fuerza tenía que ser uno que él hubiera visto en persona, recordemos que Escher murió en el ’72 y no existía Wikipedia ni Google para que pudiera buscarlo y hacer su litografía.

Empecé por buscar “árboles holandeses” *como nota cultural: qué chido es que Google entienda lo que busco con solo escribir 2 palabras*, y encontré lo que quería: uno originario de Holanda y Alemania, que había sido representativo del segundo en algún momento.  Touché. De ahí todo fue risa y diversión; el Tilo tiene el tronco tal como está pintado en la litografía, además, 2 de las hojas flotando en el agua pertenecen al mismo… WAIT! What? ¡¿Dos?!

Empecé a buscar árboles alemanes, quizás no tenía nada que ver con la nacionalidad del autor y algún suceso traumático de su infancia.

Y otra vez, touché. Otra de las hojas flotantes, era una hoja de roble. Got it?

Después de ver que el Tilo no era lo suficientemente alemán y no era un árbol que gritara “Ich bin Deutscher, strichjungen!”, se decidieron por el roble. Ese árbol de tronco fuerte que ejemplifica el espíritu alemán… ah sí, y debido a que es la principal especie forestal espontánea en su territorio también. La hoja de este árbol actualmente es utilizada por los alemanes como un distintivo militar, se utiliza para condecorarlos y el mayor reconocimiento que puede tener alguno de ellos es una medalla llamada “las hojas de roble en oro”, la cual, sólo ha sido concedida una vez.

¿Qué tienen que hacer hojas de roble en un paisaje donde, básicamente, no hay robles? ¿Donde solo debiera haber hojas de los árboles que se ven en el paisaje?

Y entonces llegó mi epifanía intelectual.

Considerando que esta litografía fue hecha en 1955, año en el que se firmaba el pacto de Varsovia y España y Austria se unían a la ONU, además de que se cumplían 10 años del fin de la Segunda Guerra Mundial, todo tenía sentido. Las hojas de roble flotando en la nada no podían más que representar que el poderío alemán había terminado, Escher lo pintaba como un signo de victoria, de la representación de la podredumbre en la que se sumía Alemania desde ese entonces, la unión que hacía el mundo contra ellos y sus crímenes. Hasta ahí llegó mi reconocimiento.

Pasé muchas cosas por alto, cuando expliqué todo esto en la clase el maestro me interrumpió con un:

No, tonta, cuál pacto de Varsovia ni qué la chingada. Mira este pez, es japonés, ¿no? Representa al eje Roma-Berlín-Tokio, tiene que haber una referencia a Italia.

Y entonces comencé a darme de topes en la pared, ¿cómo pude pasar eso por alto? ¡el estúpido pez es japonés! ¡JAPONÉS! Cuando buscaba sus simbolismos, fue la primer referencia que me apareció, ¡Y la pasé por alto!

Como desesperada, me puse a buscar la referencia italiana: cuando las ramas de los árboles reflejados se entrelazan, forman figuras que parecen pinos, los cuales a su vez, son similarísimos a los cipreses italianos.

Además, los árboles, por su verticalidad, no sólo representan el infinito, ni el puente que une a la tierra con el cielo (lo cual sustentaría la teoría religiosa) sino el hecho de que parezcan cruces, sólo puede significar la cruz que portó la bandera de El Reino de Italia de 1861 a 1946.

Me sentía como Howard Carter cuando descubrió la tumba de Tutankamón, ¿quién antes de mí había descubierto todo este significado en esa pintura?

Sí fue una forma de venganza, de victoria, de decir: “mira lo estúpidos que parecen ahora, Eje”. Hasta que me asaltó la siguiente duda: ¿de qué son las dos hojas restantes?

Seguí buscando, una hoja sumamente parecida al maple, pero Canadá no tenía nada que hacer en ese cuento. Releí todos mis apuntes de Historia de la secundaria y de la prepa, estudié los países que lucharon al lado de los alemanes. Añadidos como Hungría, Rumania, Bulgaria y Eslovaquia, además de los “gobiernos títeres” y los adheridos por miedo como Irak, Irán, Tailandia, India, la Francia de Vichy [la cual está representada en la pintura por esa hoja que parece de maple y que en realidad es castaño, un árbol originario francés], la China de Nanking, Mengjiang, Birmania, Albania, Absinia y Finlandia. *Como dato cultural: también me parece lógico que tantos se hayan añadido a esta causa, estando tan cerca de ellos, era mil veces más fácil que fueran atacados a que si estaban en otro continente y debían cruzar un charco*

La única referencia que encontré, fue la del tilo rumano, el tronco de ese árbol representado ahí, esos 3 árboles iguales que claramente, ahora son Roma, Berlín y Tokio más que nunca.

Vencimos, Escher. Tú representaste su caída deshojándolos, dejándolos flotar en la nada y hundiendo al pez en lo más profundo del lago. Yo, saqué 10 en mi trabajo.

 

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